Adaptación de viviendas: Cuatro de cada diez no son aptas para personas mayores

Silvia Pastor

En el marco del Día Internacional de las Personas Mayores, un informe realizado por TKE Home Solutions revela los desafíos a los que se enfrenta España en la adaptación de viviendas para su población envejecida. Actualmente, casi un cuarto de la población española tiene 65 años o más, y las proyecciones indican que esta cifra podría aumentar hasta cerca del 31% para 2076, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este envejecimiento demográfico plantea un reto importante para el país, especialmente considerando que una parte significativa de las viviendas no está preparada para garantizar la movilidad y la autonomía de las personas mayores. El informe de TKE Home Solutions destaca que entre un tercio y el 40% de las viviendas en diferentes provincias españolas presentan barreras arquitectónicas importantes. La Región de Murcia, Andalucía, Cuenca y Ourense son algunas de las áreas más afectadas, con porcentajes de viviendas no accesibles que oscilan entre el 33% y el 40%.

Los obstáculos más comunes identificados en el estudio incluyen la presencia de escaleras sin alternativas de movilidad, peldaños en los accesos y la falta de ascensores en muchos edificios. Estas barreras físicas impactan directamente en la calidad de vida de los mayores, quienes a menudo deben evitar el uso de ciertas áreas de sus hogares o limitar sus salidas debido a las dificultades de movilidad. Esta situación es particularmente grave para aquellos que viven solos, un grupo que supera los dos millones de personas.

La directora de TKE Home Solutions resalta la importancia de convertir las viviendas en espacios accesibles y seguro para permitir que las personas mayores puedan envejecer en su hogar y cercano a su comunidad. Con un horizonte donde el número de personas centenarias podría trece veces más en el próximo medio siglo, la urgencia de adaptar los hogares no solo es una cuestión de confort, sino una necesidad para garantizar la autonomía y bienestar de una población que envejece rápidamente.

Mientras se proyecta que la población de 80 años o más, que ya representa el 6% del total, siga creciendo, España debe intensificar sus esfuerzos de adaptación para enfrentar las disparidades regionales, como se observa en los índices de envejecimiento, con regiones como Asturias que presentan un dramáticamente alto índice de 257,29, en contraste con los mucho más bajos índices de Melilla y Ceuta. Este escenario demográfico desafiante exige un enfoque decisivo y coordinado en la política de vivienda del país para asegurar que la población mayor pueda disfrutar de una vida independiente y digna.

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