Desde el pasado 15 de agosto, Granada y su área metropolitana han sido escenario de una serie de terremotos que han generado gran preocupación en los habitantes. Los servicios de emergencia han recibido más de 3.000 solicitudes de intervención, evidenciando el impacto de estos sismos. Para enfrentar esta situación, equipos de arquitectos técnicos, bomberos y técnicos municipales están revisando las zonas más afectadas, como el barrio del Zaidín y áreas céntricas de la ciudad.
El objetivo principal de estas inspecciones es identificar y eliminar riesgos estructurales y de caída. María Paz García, presidenta del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Granada, señaló que más de 80 profesionales voluntarios están involucrados en estas evaluaciones. Usan una aplicación móvil para registrar sus hallazgos y asegurar un seguimiento eficaz de las acciones emprendidas.
Hasta ahora, las inspecciones han revelado principalmente daños en elementos no estructurales, como tabiquerías, revestimientos y falsos techos. Los edificios de hormigón han resistido bien los movimientos sísmicos. Sin embargo, García enfatizó la importancia de asegurar los elementos inestables que podrían representar un peligro para los viandantes.
El Zaidín ha sido un área prioritaria de atención debido a la antigüedad y el tipo de construcción, que incluye sistemas de muros de carga. En el Albaicín y las zonas centrales, no se han detectado problemas estructurales significativos en las primeras inspecciones.
El reciente aumento de la actividad sísmica ha puesto en discusión la necesidad de actualizar la normativa sismorresistente en España. Ignacio Arto, doctor ingeniero de la edificación, señaló que, aunque las estructuras modernas cumplen con estándares adecuados, la normativa vigente desde 2002 está obsoleta. A diferencia de otros países europeos, España aún no ha adoptado el Eurocódigo 8, que podría mejorar la resiliencia de los edificios frente a sismos.
Una vez descartados los daños estructurales, se procederá a asegurar o retirar elementos peligrosos para la vía pública. Estas acciones coordinadas buscan no solo evaluar la situación actual, sino también establecer una preparación mejorada para futuros eventos sísmicos.
